
22 años · Personaje de Libro 1
Ingeniería de modelos · Machine Learning Engineer
Leo Martín
Llega a ATLAS con muchas ideas y pendiente de lo que los demás piensen de él.
Graduado en Ingeniería Informática; comienza un máster en IA.
Leo tiene 22 años, ha terminado Ingeniería Informática y empieza un máster en inteligencia artificial. Se incorpora a ATLAS después de superar una prueba en la que cuentan tanto resolver como permitir que otra persona repita el trabajo. Para él, entrar significa una oportunidad profesional y la posibilidad de que esta vez lo conozcan antes de decidir que es el rarito.
Desarrolla modelos de visión y herramientas de experimentación. Su agente utiliza un modelo de lenguaje, un LLM, para programar y usar herramientas a partir de especificaciones: qué debe hacer una solución y cómo comprobarla. Conserva decisiones para retomar el trabajo entre sesiones. La idea le entusiasma; convertirla en algo útil para un equipo le exige escuchar preguntas que no controla.
- Lo que quiere
- Encontrar su sitio y hacer una aportación que pueda defender.
- Lo que le cuesta
- Admitir una dificultad cuando cree que debería poder con todo.
- Lo que aporta
- Programación, curiosidad y comprobaciones que dejan memoria del trabajo.
PASADO Y FAMILIA
Aprender a hacerse un lugar
De niño podía contestar demasiado o seguir pensando en una idea cuando la clase ya estaba en otra cosa. Saber le daba un lugar, aunque a veces solo durase hasta su siguiente equivocación. Fue aprendiendo a asociar el reconocimiento con demostrar algo, y a preparar respuestas para conversaciones que después tomaban otro camino.
Su familia lo quiere y confía en sus capacidades. Su madre trabaja como administrativa y su padre mantiene sistemas en una pequeña empresa. Cuando Leo dice que está desbordado, a veces recibe un «tú puedes» que pretendía animarlo y lo deja sintiendo que tendría que poder solo. El apoyo para el máster y la habitación tiene un límite.
VIDA COTIDIANA
La habitación del piso compartido
Vive en un piso compartido y dispone de un ordenador modesto. Le gusta automatizar cosas que quizá no necesitaban automatizarse, volver muchas veces a la misma canción y discutir finales de ciencia ficción. Caminar por calles poco ruidosas le permite descansar sin tener que explicar por qué necesita ir solo.
Al cerrar la puerta puede sentir alivio. Un rato después puede dolerle no tener a quién contarle algo. Descansa con más dificultad cuando cree que debería estar aprovechando el tiempo: abre el portátil para resolver un detalle y descubre que ha vuelto a convertir la tarde en una prueba.
DESEO Y DEFENSA
Estar pendiente de cómo lo ven
Desea que su contribución sea indiscutible, pero también que alguien cuente con él para algo que no sea trabajar. Le impresiona la gente que parece saber qué decir y cuándo marcharse. Se compara antes de conocer lo que a los demás les cuesta sostener esa seguridad.
Cuando se siente observado puede explicar demasiado para recuperar terreno. Si nota que ha ocupado el espacio, se va al extremo contrario y piensa que sería mejor callarse. Su juicio interior suele ser más tajante que lo que consigue decir. Puede despreciar una charla porque no sabe cómo entrar en ella y lamentar después habérsela perdido.
OFICIO Y PUNTO CIEGO
Lo que sabe hacer y lo que deja abierto
Relaciona conceptos, programa y detecta supuestos que otros han dado por buenos. En teatro recuerda también las réplicas ajenas, aunque le cuesta entrar a tiempo y colocar el cuerpo. Le gusta convertir una intención imprecisa en condiciones que se puedan revisar. También le cuesta terminar lo pequeño cuando ya ha imaginado una solución más ambiciosa. Puede prometer antes de preguntar qué recursos o qué tiempo necesita.
El registro conserva contexto de forma explícita: qué se pidió, por qué se eligió una opción y qué se comprobó. Documentar una decisión no hace que el modelo aprenda de ella. La utilidad depende de que otra persona entienda el registro y de que las condiciones iniciales sean correctas. Leo puede documentar con precisión algo equivocado. Esa posibilidad toca un punto sensible: una corrección del trabajo se parece demasiado, en su cabeza, a una corrección de él entero.
VOZ Y GESTOS
La distancia entre pensar y decir
En un problema técnico encadena condiciones y se inclina sobre la mesa. En una conversación personal ensaya una frase corta, se recoloca las gafas y a veces levanta las manos como si necesitara demostrar que todo está bien. Puede tener muy clara una emoción sin encontrar una forma de compartirla.
Cuando deja de intentar impresionar, se permite bromear con una comparación precisa o entusiasmarse con una solución pequeña. A veces está tan pendiente de acertar que los demás tardan en conocer ese humor. También tiene ratos de aburrimiento, despistes y ganas de hacer algo por puro gusto.
CARÁCTER Y EXPRESIÓN
Cómo cambia su gesto.
Cuatro gestos de Leo. De izquierda a derecha, primero la fila superior.

- Concentración
La mirada se fija y los hombros se recogen alrededor del cuaderno.
- Vergüenza
Se lleva la mano a la nuca y evita sostener la mirada.
- Saturación
Se lleva las manos a la cabeza y se le tensan los hombros.
- Alivio
Una sonrisa pequeña aparece cuando baja la tensión de los hombros.
DOS LADOS DE UNA RELACIÓN
Con quién comparte su mundo.
Alicia y Leo
Desde Alicia
Puede reconocer una aportación precisa y a la vez sentirse invadida por la forma de presentarla. La atención de Leo no siempre llega cuando le apetece recibirla. Quiere que escuche lo que está defendiendo, aunque no coincida con la solución que él desea. Recurre a la distancia para recuperar espacio, con una frialdad que también puede herir.
Desde Leo
Admira la presencia y el criterio de Alicia, y tiende a imaginar que su seguridad se extiende al resto de su vida. Desea que lo vea y puede intervenir para impresionarla cuando ella necesita terminar una explicación. Le cuesta recibir una objeción técnica sin medir también si ha mejorado o empeorado la imagen que tiene de él. Su fascinación no le permite conocer lo que ella siente.
Álvaro y Leo
Desde Álvaro
Encuentra en su entusiasmo una historia que puede interesar a la audiencia. Puede ayudarle a formular una idea y, a la vez, impacientarse con una explicación que no cabe en su formato. Prefiere una frase memorable; Leo puede necesitar otra pregunta. La confianza de quien se deja entrevistar pone a prueba su criterio sobre qué fragmento conservar.
Desde Leo
La soltura de Álvaro le impresiona y un reconocimiento suyo puede hacerle sentirse elegido. Tiene trabajo e ideas que quiere explicar, pero la atención puede llevarlo a prometer o compartir sin preguntar primero. Le resulta fácil confundir una conversación que sale bien con que lo hayan entendido por completo. También le importa poder acabar una explicación poco vistosa.
Inés y Leo
Desde Inés
Ve criterio y potencial, junto a una persona que empieza a trabajar con dependencias ajenas. Su entusiasmo le resulta familiar. Puede confiar demasiado en que esa energía compense un margen estrecho. Necesita saber lo que Leo ha conseguido y lo que se ha atascado; si solo celebra lo brillante, también influye en qué le resultará más difícil contar.
Desde Leo
La elección de Inés significa que alguien ha visto una aportación concreta. Busca confirmación de que merece estar y puede escuchar una invitación a destacar donde hay una tarea acotada. Le cuesta separar un límite de alcance de un juicio sobre su valor. Pedir ayuda le expone al temor de decepcionar a quien le abrió la puerta.
Jun y Leo
Desde Jun
Aprecia una pregunta difícil cuando conduce a una comprobación concreta. La propuesta de Leo le interesa por el trabajo que ahorra o mejora, y quiere ver si otra persona puede ejecutarla. Puede tener una objeción acertada y expresarla con superioridad. La documentación le parece un coste fácil de inflar; su propia impaciencia puede impedirle reconocer lo que sí conserva.
Desde Leo
La experiencia de Jun le despierta admiración y resistencia. Quiere aportar algo que las herramientas existentes no resuelvan ya, y puede intentar demostrarlo antes de entender cómo trabaja el equipo. Una pregunta directa toca la propuesta y su miedo a resultar prescindible. Aceptar una ayuda técnica le cuesta cuando cree que está decidiendo quién sabe más.
Leo y Mara
Desde Leo
Con Mara encuentra humor y una escucha que le permite relajarse. La cercanía le importa; también trabajan juntos sobre imágenes, decisiones y pruebas que no siempre salen. Puede concentrarse en resolver algo y dejar de ver el tiempo que ella pone. Una respuesta seca o un límite de horario le parecen personales antes de preguntar qué ocurre. Conocer una parte de su vida no le entrega las demás.
Desde Mara
Disfruta de su curiosidad y de una conversación que no busca público. Puede compartir una idea técnica o una broma y querer seguir hablando cuando la tarea acaba. También se cansa de su prisa por arreglar o demostrar. La complicidad necesita espacio para que ella explique una necesidad, se enfade o dedique la tarde a otra cosa. Su atención no equivale a disponibilidad permanente.
Leo y Nadia
Desde Leo
Agradece plantear una duda técnica sin que se convierta en una burla. Puede buscar en Nadia confirmación de lo que discutía con Jun, cuando ella intenta averiguar otra cosa. Una pregunta suya obliga a revisar el ejemplo que había dado por suficiente. Le resulta más fácil preparar un argumento que aceptar que hoy quizá no haya tiempo para revisarlo.
Desde Nadia
Aprecia una hipótesis que se pueda poner a prueba y una consulta bien preparada. Necesita conocer la ejecución concreta para respaldar una conclusión; la claridad del registro ayuda, pero no sustituye comprobar el supuesto. Le incomoda quedar como árbitro de una rivalidad. Su criterio y su agenda existen también cuando Leo necesita una respuesta.
Leo y Nico
Desde Leo
La facilidad de Nico para iniciar un plan le ofrece compañía y hace que se compare. Tiene entusiasmo que compartir, aunque a veces rechace una invitación por no saber cómo estar en ella. En el trabajo puede pasar por alto lo que Nico sabe porque el fallo parece pequeño o práctico. Quiere sentirse incluido sin actuar como la persona más sociable y le cuesta reconocer cuándo necesita que otro le enseñe.
Desde Nico
Encuentra divertido su interés intenso y ofrece compañía cotidiana. También puede compararse con un talento que parece atraer reconocimiento deprisa. Sabe cosas que Leo aún necesita aprender y quiere que una pregunta práctica se escuche entera. Invitar deja una puerta abierta; no borra sus horarios ni lo convierte en acompañante permanente.
Las biografías y los vínculos incluyen antecedentes de los personajes; no todos están escenificados en la historia.
Los lugares de su vida.

Trabajo en equipo
Laboratorio ATLAS ↗
Leo llega a una mesa algo apartada; los demás ya tienen trabajo entre manos.

Resultados y preguntas
Sala de evaluación ↗
Antes de dar por buena una cifra, hay que responder unas cuantas preguntas.

Intimidad
La habitación de Leo ↗
Aquí vuelve a abrir el portátil o repasa lo que le ha pasado durante el día.

Vida universitaria
El campus entre puertas ↗
Una conversación puede empezar cuando la otra persona ya tiene que marcharse.
